TEMA 5. LA PREHISTORIA

1.- PROCESO DE HOMINIZACIÓN

 

¿A QUE DENOMINAMOS PROCESO DE HOMINIZACIÓN?

El concepto de hominización hace referencia a las diferentes etapas que componen el desarrollo evolutivo de nuestra especie. Este proceso implica diversos cambios en el género Homo desde sus primeros exponentes hasta el ser humano actual. Cada fase del mismo se encuentra caracterizada por la adquisición de una determinada condición en la especie, que la diferenciaría del resto de los seres vivos, incluidos los primates.


Los estudios de hominización, que incluyen nociones de antropología, genética, arqueología, paleontología y otras ciencias. También hay que tener en cuenta que se remontan a otros géneros, como el Australopithecus y el Ardipithecus.
Los científicos creen que las líneas de evolución de las personas y de los chimpancés se distanciaron hace 5 o 6 millones de años. Esta separación no se detuvo ya que la especie del ser humano continuó derivando en nuevas ramificaciones y otras especies, de las cuales la única que subsiste en la actualidad es el mencionado Homo sapiens.
Existe un consenso acerca de que los integrantes del género Homo son aquellas especies de homínidos que tienen la capacidad de crear herramientas con rocas (por eso el primer homo es el hábilis, el primero que elaboró herramientas). En los últimos años, sin embargo, una corriente sostiene que el Australopithecus ghari también desarrollaba herramientas simples
Los fósiles de mayor antigüedad que se han hallado de Homo sapiens tienen una antigüedad cercana a los 200.000 años. Estos fósiles fueron hallados en territorio etíope, en el continente africano, en una región que suele recibir la denominación de cuna de la humanidad.

2.- EVOLUCIÓN

Austrolopithecus: La especie era bípeda, sin embargo era diferente de nosotros en bastantes aspectos relacionados; por ejemplo, sus piernas eran proporcionalmente más largas en comparación con los brazos. Asimismo, podemos suponer, a partir del largo y de la ligera curvatura de sus manos y pies, que tenían cierta actividad arbórea, como dormir en los árboles, por seguridad, u obtener comida de ellos.
Estos homínidos poseían cerebros pequeños, aproximadamente del tamaño de los grandes simios (como un chimpancé o un gorila), aunque en comparación con el tamaño del cuerpo eran relativamente más grandes. Tenían caras grandes, que se proyectaban por delante del cráneo (como la mayoría de los homínidos primitivos). Esto es, al menos en parte, reflejo del gran tamaño de los dientes, como en los simios. Sin embargo, y en contraste con éstos últimos, los caninos son reducidos, aunque se proyectan ligeramente delante del diente adyacente. Los incisivos son grandes (característica, en simios, asociada con un régimen frugívoro), y los premolares y molares son de tamaño sustancial, con superficies planas. La forma del paladar, aunque grande, forma una curva que no es parabólica, como la nuestra, ni de lados paralelos, como en simios. El efecto total es, de todas maneras, más parecido a la mandíbula humana que a la de un simio.
Los primeros restos australopithecus afarensis encontrados fueron los de la mundialmente conocida “Lucy”, llamada así debido a la canción de The Beatles “Lucy in the sky with diamonds”, que era escuchada en el momento de la excavación. La especie resultó ser bastante antigua, datándose entre 3.5 y 2.8 millones BP, siendo así la especie más antigua conocida que es con gran certeza antecesora del hombre. El hallazgo de Lucy, uno de los esqueletos más completos encontrados (pertenecientes a un especimen), se vio reforzado posteriormente por un grupo de más piezas, incluyendo cráneos, de la misma especie. Este grupo de fósiles es conocido como “La primera familia”, consistente en fósiles de al menos trece individuos.

“Lucy” encontrada por el matrimonio Leakey

Homo habilis: Es el primer representante de la clasificación HOMO y se encontraban al Sur de África. Fueron los primeros omnívoros. Poseían un cerebro más grande que sus antepasados y fueron los primeros que fabricaron herramientas valiéndose de piedras; se cree que además se comunicaban a través de un rudimentario lenguaje.
Los restos fósiles encontrados por el matrimonio Leakey, en 1959, en las gargantas de Olduvai (Tanzania) revelan que eran individuos de unos 140 cm de altura, con una capacidad craneal de unos 600 cm3 de promedio y un esqueleto con rasgos anatómicos más modernos que los de los australopitecos y con piezas dentarias más pequeñas.
El nombre asignado a esta especie (habilis) hace referencia al hecho de que estos humanos son los primeros talladores que tenían la capacidad técnica para fabricar utensilios. Fabrican las primeras herramientas de piedra y son cantos rodados y piedras talladas toscamente por una cara (choppers) o por dos (chopping tools).


Los análisis al microscopio electrónico de las muescas de desgaste de la dentadura, junto con otras evidencias indirectas, muestran que su dieta incluía la carne, sin embargo no podemos decir que fueran todavía cazadores, practicaban más bien una actividad de carroñeo. Probablemente solían aprovechar el tuétano de los huesos procedentes de los despojos de la caza de otros depredadores. Los cantos tallados serían utilizados para fracturar el hueso y extraer el tuétano. También utilizarían los instrumentos de piedra para cortar plantas y triturar ciertos productos vegetales duros.
El Homo hábilis todavía no conocía el uso del fuego, ni tampoco estaría en posesión de un lenguaje articulado, aunque en los moldes de un cráneo de un Homo habilis se ha observado que tenían una circunvolución de Broca bastante desarrollada.
Analizando algunos de los huesos de las extremidades recuperados se puede reconocer que se trata de una especie con un aspecto mucho más humano. La cabeza del fémur es mucho más grande y de forma más corta y redondeada. También la pelvis tiene un aspecto mucho más moderno. No hay dudas que su andar era erguido, así lo atestiguan los rasgos de su pelvis, columna, miembros y foramen magnun. Podemos concluir que tanto los huesos de las manos como de las piernas estaban más próximo a los seres humanos modernos.

Homo Habilis tenía ciertos rasgos simiescos como unos brazos muy largos con respecto a las piernas. Sin embargo experimentó una expansión cerebral a la vez que una reducción del aparato masticador, y, lo que es más importante, sus restos son los primeros, de momento, que han aparecido asociados a industrias líticas.

 

Homo erectus: Vivieron hace casi 2 millones de años en Asia Oriental. Tenía una dieta omnívora, realizaban herramientas, un poco más sofisticadas que sus antepasados y aprendieron a valerse del fuego para calentarse e iluminarse. Fue una de las especies que mejor se adaptó a su entorno y se extinguieron hace aproximadamente 100.000 años.

El descubrimiento de útiles o herramientas fosilizadas y esqueletos de grandes mamíferos cerca de los fósiles de Homo erectus (hombre erguido) sugiere que estos ancestros humanos llevaron una existencia más compleja que las especies anteriores. A pesar de que su estructura anatómica se parece a la de los seres humanos actuales, los antropólogos han encontrado que el cerebro humano sufrió muchos cambios durante la evolución de una especie a otra.

Los Homo erectus son los primeros viajeros intercontinentales. Desde África se dispersan a través de Asia Menor y el Próximo Oriente, llegando por un lado hasta España y por el otro hasta cerca de Pekín, en el norte de China, y hasta la isla de Java, en Indonesia. Los fósiles más antiguos de Atapuerca, cerca de Burgos, que tienen 800.000 años, son descendientes de ellos.

Además de fabricar hachas de mano de piedra, el Homo erectus también dejó los primeros restos de viviendas construidas, de objetos de madera tallada, la primera lanza de madera y el recipiente más primitivo, un cuenco de madera. Pero su mayor avance cultural fue que aprendió a manejar el fuego. Se han encontrado los primeros indicios de su utilización en China, hace 300 mil años y se atribuyen al “hombre de Pekín”, una versión del Homo erectus.

Bifaz o hacha de mano: muy abundantes en los depósitos paleolíticos, el filo cortante está realizado mediante la talla total o parcial de ambas caras de un núcleo. Eran usadas a mano o enmangadas y tenía utilidad de arma y herramienta de trabajo.

 

Homo antecesor: 800.000 años atrás en el tiempo, una especie común a los neandertales y a los homo sapiens vivía en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Homo antecessor salió a la luz en 1997.

Sus descubridores, J.M. Bermúdez de Castro, J.L. Arsuaga, E. Carbonell, A. Rosas, I. Martínez y M. Mosquera,  le definieron como el pionero, el que antecede a los demás.

La mayoría de los restos humanos se encontraron en laGran Dolina en un estado de conservación excelente, pero muy fragmentados. Esto, así como otros caracteres de los restos (marcas de corte, golpes producidos por instrumentos líticos, tipos de fractura, etc), representan evidencias muy claras de un acto de canibalismo.

Prácticamente el 50% de los fósiles humanos presentan cortes o fracturas producidos por instrumentos líticos, y se encuentran indistintamente en los huesos craneales y en los del esqueleto postcraneal, lo que indica un consumo total de los cadáveres. Además, todos los individuos presentan algún estigma de canibalismo.

Las connotaciones en el árbol de los homínidos provocadas por este hallazgo han sido muy importantes y, sin duda, ha sido uno de los grandes descubrimientos en el campo de la paleontología. Esta especie demostró que en Europa ya vivían seres humanos hace más de 800.000 años, mucho antes de lo que se pensaba.

Su morfología revolucionó la idea que se tenía hasta ese momento de la evolución de nuestra especie. Su capacidad craneal era elevada, más de 1.000 cc, y poseía una cara muy moderna, es decir, esta especie sufrió una reestructuración total del neurocráneo, la mandíbula, los dientes y la cara, es totalmente diferente a todo lo anterior.

 

El estudio de los restos de cráneo que aparece en la imagen, concretamente del conocido como ‘cráneo número 5’ también está propiciando el estudio de la enfermedad que sufría este individuo.
Según Arsuaga parece que sufrió una fuerte infección en la cara, probablemente como consecuencia de la rotura traumática de un diente que se infectó.

Homo Sapiens Neanderthalensis: Habitaron en Neanderthal y otras regiones de Europa hace 200.000 años. Eran más grandes que los seres humanos actuales y poseían una cavidad craneal superior. Contaban con un alto nivel tecnológico que le permitía fabricar herramientas sofisticadas, realizaban rituales, curaban enfermedades y fabricaban adornos. También se cree que contaban con un lenguaje para comunicarse entre ellos.

Ahora sabemos que Homo Neanderthalensis no es, como se creía, un antepasado directo nuestro, sino que eran una rama paralela en el árbol evolutivo. Una rama que guarda muchos secretos. Por ejemplo, no sabemos por qué se extinguieron, no sabemos seguro si poseían un lenguaje.

Los neandertales eran más bajos que nosotros, pero tenían una musculatura extremadamente fuerte. Su anatomía en general está hecha para el territorio no muy agradable en el que vivían. Incluso los niños eran más musculosos que los niños actuales. La característica facial que más llama la atención es su nariz, que es grande y bulbosa. Esta adaptación les servía para calentar y humidificar el aire que inhalaban, y para perder calor con el que exhalaban, protegiéndose así de sufrir de sobrecalentamiento.

La fauna que acompañaba a los neandertales era bastante rica. Por ejemplo, había mamuts, rinocerontes lanudos, hienas, leones, y toda clase de animales que uno asociaría con África, en versiones adaptadas a climas fríos. También había especies gigantes de venados y osos. La flora alternaba entre la típica de la tundra, cuando la temperatura promedio era baja, y los bosques, en los periodos en que el clima se hacía más agradable.

En vez de utilizar un tipo de herramienta multipropósito, como el hacha de mano acheuliana, crearon diferentes tipos de herramientas según la necesidad. Tenían diferentes herramientas para cortar carne, raspar, trabajar la madera, etc. Algunas puntas tienen signos de haber sido parte de flechas. Además, los Neandertales deben haber sido expertos en usar la piel de animales muertos y convertirla en cuero. Algunos resultados experimentales nos conducen a pensar que comían grandes cantidades de carne.

También manejaban el uso del fuego, el que probablemente podían crear por sus propios medios. De hecho, aparte de las tumbas, es difícil encontrar conductas simbólicas. Conchas de invertebrados y moluscos fosilizados se han encontrado en sitios de neandertales, que muestran algún tipo de sentido estético o curiosidad.

Debemos desterrar completamente la idea acerca del primitivismo de los neandertales. Ellos eran una especie tan evolucionada y adaptada a su medio, el que era hostil, que no puede dejar de sorprendernos el hecho de que hayan podido sobrevivir en él. Probablemente no tenían las mismas habilidades cognitivas que nosotros, ni se representaban al mundo de la misma manera, pero sin duda pudieron arreglárselas perfectamente, al menos hasta que llegamos nosotros, y causamos probablemente su extinción.


HOMO SAPIENS SAPIENS: Los restos más antiguos fueron hallados en Etiopía y se estima que son de unos 160.000 años atrás. Fueron los homínidos que mejor supieron diversificarse, dispersándose por toda África, Europa, Asia e incluso América y Oceanía y suplantando a otros homínidos.

Podemos suponer que nuestra especie, Homo sapiens, se originó en algún lugar de África hace alrededor de 150.000 años. Especies más arcaicas parecen haber continuado durante un tiempo. La especie se expandió relativamente lento, llegando a Australia hace 40.000 años. En Europa, la especie parece haber.

Las herramientas de nuestra especie se asocian en cuatro periodos. El primero de ellos es el Auriñaciense, que apareció hace 40.000 años y persistió hasta hace 28.000, está marcado por una explosión de creatividad. Aparecen el arte, la decoración de objetos, la decoración personal, la música (en forma de instrumentos).

Industria lítica auriñaciense

Este periodo es seguido por el Gravetiense, entre los 28.000 y los 22.000 o 18.000 años. Es aquí cuando aparecen las agujas de coser, aparte de cuchillos más pequeños y afilados.

Seguidamente aparece el Solutrense, entre los 22.000 y los 18.000 años. Este periodo se caracteriza por los cuchillos “hoja de laurel”, llamados así por su forma. Algunos de estos cuchillos son tan delgados y delicados que no es posible imaginar que hayan tenido un uso práctico.

 

Finalmente, llegamos al Magdaleniense, el que se extiende de los 18.000 a 10.000 años atrás. Con este periodo termina el paleolítico superior. Encontramos un trabajo sofisticado del hueso y las astas, junto con abundantes “microlitos”, pequeñas herramientas de piedra que eran seguramente puestas en mangos. Encontramos también enterramientos, siendo mucho más complejos que los de los neandertales.

La especie humana, de todas maneras, no ha dejado de evolucionar. La movilidad a nivel mundial y la mayor expectativa de vida son, para algunos expertos, síntomas de esta evolución continua.

Cuando aparece el hombre es cuando encontramos por primera vez indicios de actividad artística, como en las famosas cuevas de Lascaux y Altamira, hechas por el hombre de Cro-Magnon, primer ejemplo de Homo Sapiens europeo. También podemos considerar el arte rupestre que practican los aborígenes en Australia. Las asociaciones entre distintos grupos de animales, y entre un conjunto aparentemente regularizado de símbolos abstractos indican un enorme complejo de creencias, historias y mitos.

El arte en la edad del hielo se dio en sitios de Francia y España particularmente favorecidos por la naturaleza. La estepa abierta y la tundra soportaban grandes grupos de herbívoros grandes y medianos, que no deben haber sido problema para cazar. En los sitios en que se desarrolló el arte paleolítico, la supervivencia no debe haber sido un gran problema.

Escuela Franco-cantábrica. Se representan básicamente animales. En muchos casos utilizando el mismo muro lo que da lugar a superposiciones. En otras ocasiones aprovechaban las imperfecciones de la pared para darle mayor realismo. En otras ocasiones vemos la impronta de las manos de la tribu. En la imagen 1 vemos  la cueva de Lacaux (Francia). Imagen 2 Bisonte de la Cueva de el Castillo en Altamira. Imagen 3. Video sobre las Cuevas de Altamira.

Los problemas empezaron probablemente al terminar la edad de hielo. Con el progresivo calentamiento del clima, los grupos de mamíferos empezaron a moverse hacia el norte, y la estepa comenzó a transformarse en bosque. Los magdalenienses descubrieron entonces que era mucho más difícil cazar entre los bosques que en las pradera abiertas, y hace 10.000 años su rico estilo de vida, materialmente hablando, empezó a transformarse en manifestaciones culturales más simples, que reciben el nombre de Epipaleolítico. Irónicamente, estos mismos cambios climáticos contribuyeron a desarrollar las innovaciones que, hacia el sur y el este, dieron lugar a una de las revoluciones fundamentales en la historia humana: la agricultura.

Relacionado con el epipaleolítico nos encontramos con la escuela de arte levantino. Se representan animales pero, lo que es más importante, la figura humana. En este caso no son personajes aislados sino que forman escenas. En este caso de caza.

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Proceso de hominización

ARTE EN LA PREHISTORIA

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