5.1. La vida en el Paleolítico

LA VIDA EN EL PALEOLÍTICO

 

Los homínidos, como el resto de animales, tuvieron que adaptarse al entorno para sobrevivir. En este apartado estudiaremos cómo era la vida de los homínidos más evolucionados (Homo sapiens sapiens) especialmente durante el Paleolítico Superior.

Nuestros antepasados del Paleolítico eran depredadores. Para alimentarse, cazaban, pescaban y recolectaban frutos y plantas. Por eso se les denomina cazadores- recolectores.

Como no producían alimentos, se veían obligados a desplazarse a otros lugares cuando la comida se agotaba. Por eso eran nómadas. Vivían en cuevas o, cuando el clima era más cálido, en asentamientos al aire libre.

Los humanos vivían en pequeños grupos, de unos 20 a 50 miembros, unidos por lazos familiares. En los clanes los miembros más importantes eran las personas que más aportaban a la supervivencia del grupo: los cazadores más hábiles, los hechiceros o curanderos y los ancianos, que aportaban su experiencia. Todos colaboraban por igual en la supervivencia del grupo y se repartían las tareas: las mujeres se encargaban de los niños, recolectar frutos y capturar animales pequeños, mantener el fuego encendido, curtir pieles,… Los hombres se encargaban de cazar, fabricar herramientas y de la defensa del clan.  Todos contribuían a enseñar a los pequeños y cuidaban de los demás.

Aunque nuestros antepasados dependían casi completamente de la naturaleza para su supervivencia, durante el Paleolítico desarrollaron algunas técnicas que les permitieron adaptarse mejor al entorno:

  • elaboración de herramientas de piedra tallada y de hueso. Se elaboraban instrumentos especializados para usos concretos: cortar, raspar, cazar, perforar,… Inicialmente la técnica de talla era bastante rudimentaria, pero con el paso del tiempo fue evolucionando. Durante el Paleolítico Superior se realizaron instrumentos de piedra tallada mucho más perfeccionados y también se utilizaron otros materiales, como madera y hueso.
  • Dominaban el fuego. Hace 1,5 Millones de años, el Homo erectus de una forma casual descubrió el fuego (de casualidad probablemente). Cuando descubrió sus usos (caza, cocción de alimentos, iluminación, espantar a los animales… se esforzó por, en primer lugar conservarlo.

El Homo sapiens neanderthalensis ya lo sabe reproducir, lo mismo que el sapiens sapiens. Lo encienden de tres formas:

        1. Por rotación de un bastón con una madera
        2. Por fricción de de dos maderas
        3. Golpeando dos piedras ferrosas como la pririta

El control del fuego y la luz que genera produjeron cambios importantes en el comportamiento de los humanos. La actividad ya no quedaba restringida a las horas diurnas por las noches pueden contar historias, pueden aprender y enseñar.

Además, algunos mamíferos e insectos evitaban el fuego y el humo.

El fuego también produjo una mejora en la nutrición al incorporarse proteínas cocidas a la dieta alimenticia.

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